Con tal de enfrentarse a regímenes detestables, hay personas que adoptan actitudes detestables, y que por rechazo a un tipo de crímenes aprueban los del bando contrario
Mientras practicamos esa costumbre de ahora que es la conversación desolada sobre las calamidades del presente —las internacionales y las domésticas, por usar el nuevo calco infeccioso del inglés— la amiga que se sienta a mi lado me dice, no sé si con ímpetu combativo o con la ironía de la resignación: