Una plataforma digital colombiana permite acercarse a la biblioteca infinita que soñó Borges
Eran dos hermanos colombianos, Álvaro y Gonzalo, y tuvieron un sueño. Me cuentan que se reunían cada sábado en la casa de Álvaro, el menor de ellos, y hablaban largo y tendido de lo humano y lo divino. Pero siempre había un tiempo para que conversaran de sus lecturas, de su pasión por los libros. Y en algún momento, sin imaginar aun lo que provocarían, hasta soñaron con lo útil y hermoso que sería entrar en una biblioteca en donde estuvieran al alcance de sus ojos muchos libros, incluso —solo era un sueño— en la que se almacenaran todos los libros, la sabiduría del mundo. Una biblioteca infinita o interminable como la que había anhelado Jorge Luis Borges y que hasta concibió para su relato La biblioteca de Babel.