Acostumbrados ya a movernos entre los lugares comunes —“es una cumbre de importancia extraordinaria en una encrucijada histórica”, como si no se hubiera dicho lo mismo en las 35 reuniones anteriores— y los gestos para la galería (con Donald Trump de actor principal, repartiendo exabruptos e insultos) se corre el peligro de pasar por alto el preocupante presente y el negro futuro de la Alianza Atlántica, y de la Unión Europea si se empeña en actuar como hasta ahora. La cumbre que se acaba de celebrar en Ankara no parece que vaya a pasar a la historia, ni por su vertiente más trivial, con Trump limitándose a repetir sus pulsiones imperialistas sobre Groenlandia y sus baladronadas de abusón del patio del colegio, ni por el calibre de las decisiones adoptadas.
Negro futuro de la OTAN (y de la UE)
Scritto il 10/07/2026
Si algo deberíamos tener claro es que de aquí no se sale postrándose mansamente ante quien abusa de su condición de hegemón mundial