Si el Gobierno de Margaret Thatcher fue el más largo del siglo XX en el Reino Unido, su agonía iba a ser la más abrupta. Podemos circunscribirla a los 18 minutos de discurso parlamentario con los que, el 13 de noviembre de 1990, su viceprimer ministro, sir Geoffrey Howe, fiel desde la primera hora, le retiró su lealtad. Es una pieza oratoria importante, que hizo historia. Conocido por una retórica más bien somnífera, en aquella ocasión la sobriedad de Howe ayudó a darle aplomo. Y su intervención, tan cargada de datos como de peso moral, no solo iba a desarbolar al Gobierno de la época, sino que ha logrado perdurar en calidad de profecía: todavía en 2026 podemos ponderar lo que Howe decía en 1990. Evocando los intentos del premier Harold Macmillan, allá por los primeros sesenta, de unirse al proyecto europeo, Howe alertaba contra la tentación de “replegarnos en un gueto de sentimentalidad sobre nuestro propio pasado”, y urgía a que el Reino Unido no se disociara de “las realidades del poder”. “El riesgo” para el Reino Unido no estaba “en las imposiciones” de Bruselas tanto como “en el aislamiento”. Y advertía: “Los países europeos pueden salir adelante sin nosotros”.
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Scritto il 29/06/2026
El Reino Unido aún debe demostrar al mundo que darle la espalda a tu principal socio comercial es una jugada brillante