Europa, atrapada en sus muros

Scritto il 23/08/2026
da Máriam Martínez-Bascuñán

España y la UE han tejido una relación de dependencia con Marruecos al subcontratar el control de su frontera

“Españolísimas”, dijo Margarita Robles de Ceuta y Melilla, después de que 80.000 personas cruzasen el agua. Ese superlativo es un muro dicho en voz alta para producir y reforzar una esencia que la hace más sagrada, intensa y emocional justo cuando el cuerpo nacional ha sido traspasado. “Españolísima” no confirma lo que ya sabemos. Nadie llama españolísima a Cuenca: el superlativo no se posa sobre lo que está seguro, sino sobre lo que se teme incierto. Decirlo de Ceuta y Melilla, y decirlo con toda su fuerza justo después de las vallas desbordadas, es confesar una debilidad en el gesto mismo de negarla. Pero esa debilidad, en lugar de reconocerse, se transfigura, y el superlativo acaba haciendo algo más que intensificar la pertenencia: reparte de nuevo los papeles. Purifica al “nosotros” como víctima inocente de una agresión externa y viste al que llega de “invasor”. Pero mientras fantaseamos con nuestro cuerpo nacional violado, son cuerpos reales los que quedan en el agua. Y lo hacemos para no tener que mirar de frente aquello que volvería insostenible la inocencia: la relación de dependencia que España y Europa han tejido con Marruecos, el grifo cuyo cierre y apertura habíamos subcontratado.

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