Hace diez años, Donald Trump recibió a Nigel Farage en su torre de la Quinta Avenida, y el calendario ha querido que el aniversario de aquella fotografía llegue la misma semana en que los estadounidenses le han infligido una derrota histórica. Los dos hombres que sacudieron la política en nombre de la gente corriente posaban sonrientes junto a un ascensor dorado. ¿Cómo un multimillonario rodeado de oro podía erigirse como representante de los olvidados? Trump no se parece en nada a un trabajador de Ohio, pero sus votantes no le pedían eso; solo que entendiera su humillación. Y es que algo ha cambiado en nuestra forma de vivir la desigualdad. Antes, quien se sabía explotado, podía encontrar fuerza en el colectivo, pero quien hoy se siente despreciado o invisible carga con una herida mucho más solitaria.
¿Después de lo ‘woke’?
Scritto il 08/11/2026
Todo lo que está triunfando ahora en las elecciones de EE UU se parece demasiado a lo que la socialdemocracia inventó aquí para luego abandonarlo