España debe tener en cuenta en su política migratoria la extrema sensibilidad actual de los socios y aliados
Hay crisis que ponen a prueba a quien gobierna. Otras, por su envergadura, al país entero. Unas pocas de ellas, a toda Europa. La de Ceuta pertenece a esa triple categoría combinada. Hace dos semanas, más de 70.000 marroquíes arriesgaron la vida —más de un centenar de ellos la perdió, sin que conste consternación de sus autoridades— y estuvieron en juego la estabilidad de la ciudad, la credibilidad internacional de España y la seguridad exterior de la UE.