Las grandes fortunas estadounidenses del siglo XIX intentaron imponer monopolios titánicos. Las grandes fortunas actuales quieren hacer lo mismo
La primera vez que se aprobó una legislación antiinmigración es posible que fuera en 1879 y en un país donde la pulsión antiinmigración, con un tinte racista, ha estado siempre agazapada, pese a tener constancia de que la mano de obra extranjera era imprescindible para su desarrollo. Se trata de Estados Unidos, cuyo Congreso y un presidente republicano llamado Chester A. Arthur pusieron en vigor, en 1882, la llamada “ley de exclusión china”, prohibiendo la llegada de trabajadores chinos durante, al menos, 10 años.