Carece de fundamento transformar las necesarias decisiones colectivas sobre la previsión en un juicio moral
En el debate actual sobre el aumento del gasto en pensiones —un problema real— se está abriendo paso una representación del pensionista que resulta injusta y contraproducente. Injusta, porque lo señala como responsable de un desequilibrio económico que tiene causas demográficas, institucionales y productivas profundas, ajenas a las decisiones individuales de quienes reciben una pensión. Contraproducente, porque dificulta la renovación del pacto social entre generaciones, precisamente cuando el cambio demográfico que experimenta la sociedad española hace más necesario que nunca alcanzar nuevos acuerdos colectivos.