Escrito en la cara

Scritto il 03/10/2026
da Antonio Muñoz Molina

Dolores Vázquez es el ejemplo de que basta acusar a un inocente para que nos parezca culpable

Basta que a uno lo acusen de algo para que se le ponga cara de culpable. Por eso en las fotos de frente y de perfil de las fichas policiales no hay nadie que parezca inocente. Yo quisiera encontrar ciertas fotos mías de hace 52 años que me tomaron en las dependencias de la Dirección General de Seguridad, en Madrid, al día siguiente de la ejecución de Salvador Puig Antich. A las once de la mañana estaba participando en mi primera manifestación antifranquista en la Ciudad Universitaria y antes de la una ya me habían tomado las huellas dactilares y me estaban tomando fotos de frente y de perfil con un flash que empalidecía más aún y aumentaría la cara de susto y de culpa del retratado. Esa es la cara que me gustaría ver de nuevo, y que no se si andará todavía grapada a un expediente en los subsuelos de un archivo de quién sabe dónde. Cómo sería esa cara de 18 años recién cumplidos, de adolescente que se había empezado a dejar la barba y el pelo largo nada más salir de la vigilancia capilar de su padre, de inocente arrojado a la intemperie y la amplitud de un Madrid más habitable en los sueños de provincia que en la torva realidad de las postrimerías franquistas.

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