La excepcionalidad en la que desde hace más de un mes viven los ceutíes es una anomalía inaceptable y exige un compromiso pleno del Estado para restablecer de forma duradera la confianza. La irrupción de cerca de 80.000 inmigrantes en Ceuta a finales de julio no solo provocó una crisis geopolítica, humanitaria y política pendiente aún de resolver. También dejó a la población con una inaceptable sensación de desamparo, miles de inmigrantes en situación precaria y un vecino, Marruecos, que no esconde su voluntad de hacerse con este territorio de la Unión Europea. En nada han ayudado la reacción tardía de las autoridades ni la discordia partidista. La respuesta del Gobierno, los partidos y las instituciones –el Estado con toda su fuerza y capacidad de movilización– no pueden demorarse más.
Ceuta, no hay más tiempo que perder
Scritto il 03/09/2026
La solución a la crisis humanitaria y política exige la plena implicación del Estado y redefinir la relación con Marruecos