EL PAÍS prueba la red social con dos cuentas de menores ficticios. Los expertos consideran que el algoritmo refuerza contenidos que pueden dañar la salud mental y física de los jóvenes
A pesar de los más de 50 ajustes de seguridad, privacidad y protección que TikTok dice tener para los adolescentes, la red social muestra una realidad diferente. Un experimento realizado por EL PAÍS con la cuenta de dos menores ficticios demuestra cómo, en pocos minutos, el algoritmo es capaz de abrir una vía de acceso a contenidos que normalizan la autolesión y el suicidio. La red social más usada por los adolescentes está fallando en su misión más crítica, según los expertos en salud mental consultados por este periódico: evitar que el sufrimiento psíquico se convierta en un bucle algorítmico sin salida.