El epistolario con su galerista Pierre Loeb, de próxima publicación en Francia, muestra la lucha del artista entre la pulsión erótica y la necesidad de orden. “Escribían sin miedo al juicio de la posteridad”, explica su nietoJoan Miró posa ante una de sus obras en la galería Marlborough de Londres, en 1966.
El Miró más íntimo aflora en cartas inéditas donde chocan el arte y la pasión: “Si uno se contagia de sífilis y muere, qué se le va a hacer”
Scritto il 05/04/2026