Los partidos siguen obsesionados con conquistar a los jóvenes en TikTok, cuando millones de ciudadanos de todas las edades participan ya del mismo ecosistema algorítmico
Se acercan las elecciones y el partido abre una cuenta en TikTok, el candidato se quita la corbata y responde en un minuto a una pregunta elegida. Al día siguiente, el partido anuncia que ha comenzado “la batalla por el voto joven”. Esta secuencia es ampliamente aceptada y, con toda seguridad, es equivocada. Que los jóvenes usen más las redes no significa que sean los más permeables a las campañas digitales, y mucho menos con un lenguaje que imita el suyo. Confundimos exposición con persuasión, viralidad con eficacia electoral. Las personas más jóvenes rechazan todo aquel mensaje en el que detectan una intromisión impostada.

