El ultraderechista Abelardo de la Espriella es el candidato con más opciones para ganar este domingo la presidencia colombiana. Su victoria amenaza con cerrar la ventana de reformas sociales que abrió el acuerdo de paz de 2016. El país ya estuvo al borde de convertirse en un Estado fallido, golpeado por el narcoterrorismo, y aun así logró en 1991 una Constitución de consenso. También fue capaz de mantenerse al margen de las dictaduras militares. Ahora se enfrenta a una nueva amenaza: ¿logrará esquivar la ola del populismo reaccionario?
Las encuestas coinciden, con matices: el ultraderechista Abelardo de la Espriella es el candidato con más opciones para ganar la presidencia de Colombia en el balotaje de este domingo. Pero reducir la trascendental cita a un solo dato es perderse lo importante. Lo que se decide en Colombia este 21 de junio no es solo el ocupante de la Casa de Nariño durante los siguientes cuatro años, sino la respuesta a dos preguntas que van a sobrevivir al resultado: si la ventana de reformas sociales que abrió el acuerdo de paz de 2016 todavía tiene aire, y si la vieja costumbre colombiana de mantener las reglas del juego resiste una campaña que ha normalizado negarle la legitimidad al rival.

