Los magnates de Silicon Valley, que ya lo tienen todo, también aspiran a comprar la eternidad
En algunas empresas trabajan duro para alcanzar la inmortalidad. Y mientras esa cima siga lejana, se esfuerzan en combatir la vejez y su fuego amigo. La industria del antienvejecimiento superó los 600.000 millones de dólares el año pasado. Se nutre de fondos de inversión, farmacéuticas y fortunas de gente que no compra en las rebajas como Sam Altman, Peter Thiel y así. El talón de Aquiles de los más ricos del mundo es la muerte. Acaso el único talón que comparten con los que compran en las rebajas. La diferencia es que estos, con rabia o sabiduría, se resignan más ante los ciclos de la biología.

