Se ha ido extendiendo en la comunidad un andalucismo que opera como variable transversal de la sociedad: hoy todos los partidos “quieren parecer andalucistas”, pues no expulsa a nadie de la ecuación
Cuando en 2003 distinguieron al filósofo Emilio Lledó como Hijo Predilecto de Andalucía, pronunció un bellísimo discurso en el que disertaba sobre todas sus patrias después de una vida de trasiego. La terminó encontrando en su memoria: “Un día, en mi casa de Berlín, sentí, por la radio, un fandango de Antonio Núñez, y esa voz de mil resonancias y matices, me trajo el recuerdo de las manos de madrina Fernanda, y el olor del jazmín de su patio y el frescor del pozo. ¡Mi patria!, dije. Mi pueblo, mi gente, mi memoria”.

