La IA debe emplearse en la enseñanza para aprender a pensar mejor y no para evitar el esfuerzo personal
A principios de verano tuve la oportunidad de conversar con Guido Imbens, premio Nobel de Economía y me contó la siguiente anécdota en referencia al impacto de la inteligencia artificial (IA) en el aprendizaje: “Recuerdo un estudiante hace tiempo que me escribió un correo a las tres de la mañana diciendo que uno de mis ejercicios no tenía solución. Tres horas después me envió otro mensaje: “Ignore el correo anterior. Ya encontré la solución”. Ese estudiante pasó horas golpeándose contra el problema hasta resolverlo. Ahora es diferente. Les das un problema y tienen al lado una máquina que les susurra constantemente: “Yo sé la respuesta. Te la puedo dar ahora mismo”.

