Una joven anda apresurada por la calle con un perrito debajo del brazo y un tipo, micrófono en mano, la acosa con comentarios del tipo “¿por qué cobrabais en negro? No me digas que porque sois góticas porque no cuela”, “¿no te da vergüenza?”, “¿crees que vas a acabar en la cárcel como tu padre?” o “dale de comer al perro, que está muy delgado”. La chica es Laura Rodríguez Espinosa, hija del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, a quien solo se le oye repetir “no me persigas” mientras aligera el paso para intentar, sin éxito, zafarse de Vito Quiles. Hasta esta semana, el agitador ultra tenía acreditación en el Congreso. La mantiene en el Senado después de haber participado en actos del Partido Popular, que se opuso junto a Vox a la normativa por la que se le ha sancionado y expulsado de la Cámara baja.
El negocio de perseguir a la hija de Zapatero
Scritto il 27/09/2026
da Inmaculada Carretero Castaño
Hay una lucrativa industria del odio que se beneficia del acoso a dirigentes políticos y sus familias como se hizo durante mucho tiempo con los famosos

