El selectivo español sortea la tormenta tecnológica y sube un 3,8% en cinco jornadas. El ‘brent’ cae un 16,4%, el mayor descenso desde la pandemia
Lo que prometía ser una semana marcada por el alivio terminó convertida en una nueva demostración de la fragilidad del entusiasmo bursátil. La contundente victoria demócrata en las elecciones de mitad de mandato y el brusco descenso del petróleo devolvieron inicialmente el apetito por el riesgo a los mercados, pero el optimismo duró apenas unas horas. El temor a una desaceleración de las inversiones ligadas a la inteligencia artificial desató una fuerte corrección entre los gigantes tecnológicos y borró de un plumazo las ganancias logradas tras el impulso electoral.

