El país debe cambiar, pero no porque lo asfixien desde fuera, sino porque los cubanos necesitamos que cambie
Cuba se ha puesto de moda y yo estoy muy solicitado. Colegas periodistas me buscan para que cuente, desde dentro del país, lo que ellos ya saben que está ocurriendo, pero con el propósito, más que previsible, de que me atreva a especular qué podría ocurrir. Y, por supuesto, apenas puedo decirles que sobre la mesa están todos los escenarios, y van desde que cambie algo para que nada cambie hasta, en el otro extremo, que se produzca algún tipo de operación militar de imprevisibles consecuencias. Pero les advierto de que, ahora mismo, no creo que nadie pueda decantarse por uno.

