Al ciudadano de este país al que desde el poder se le reclama permanentemente su atención por motivos de signo e importancia muy diversa (de una guerra global a algún llamativo episodio de acoso, de la inmigración al resultado de unas elecciones autonómicas, del cambio climático a un caso de corrupción del adversario) se le está hurtando, con tanto ruido, la respuesta a la que quizá constituya la madre de todas las preguntas: ¿cuál es el plan? Porque, para empezar, aquellos que, desde hace ya un tiempo, han convertido en el eje de su discurso político alertarnos del peligro del triunfo electoral del PP, tan proclive a pactar con Vox, no parecen preocupados por dejarles en herencia no solo unas herramientas legislativas e institucionales cuestionables, sino también unos precedentes indeseables (como poner en marcha una profunda transformación de la estructura fiscal del Estado con la simple base de un acuerdo de investidura entre dos partidos de ámbito autonómico). Con el agravante de que quienes hubieran promovido semejantes deterioros carecerían de la menor autoridad para criticarlo luego, cuando les tocara ejercer de oposición.
Pensar en el día después
Scritto il 02/04/2026
da Manuel Cruz
¿Desde cuándo la presumible falta de sentido de Estado de la derecha ha sido motivo suficiente para que la izquierda deje de presentar las propuestas que considera necesarias?

