“Yo sé por lo pronto que no conseguiría respetar a un autor que utilizara los recursos de la inteligencia artificial en sus obras de imaginación”, escribió Juan Gabriel Vásquez en EL PAÍS hace unos días. Y ofreció sus razones: “La inteligencia artificial aprende a pasos agigantados, cierto, pero aprende siempre sobre la base de lo que ya existe; a menos que mucho me equivoque, ignora el accidente y el azar, que son rasgos de lo humano”. Casi al mismo tiempo, Samantha Schweblin declaró en estas mismas páginas: “La mejor ficción pega un salto hacia afuera, descubre algo nuevo, supera al autor. La inteligencia artificial puede ser más brillante, más rápida, estar mejor informada que nosotros, pero no es una inteligencia: es un lenguaje de predicciones. No hay manera de que dé un salto hacia afuera”. Y concluyó: “Dicho de otro modo: tiene todas las posibilidades para producir mala literatura”.
Otra inteligencia
Scritto il 24/04/2026
da Jorge Volpi
Tal vez la IA sea nuestra invención más humana: la concebimos a nuestra imagen y semejanza

