Mientras que aumenta exponencialmente la demanda de procedimientos que transforman el aspecto exterior por completo (con ‘la cara Mar-a-Lago’ como ejemplo más grotesco), eludir la presión estética y abogar por una “naturalidad” aspiracional son las nuevas maneras de reflejar poder y estatusLa princesa Carolina de Mónaco, a sus 69 años, ha decidido envejecer sin pelear contra el paso del tiempo sobre su rostro. Lo que no impide que recurra a tratamientos menos invasivos.
“Cara de dinero viejo”: cuando resistirse al bótox también es símbolo de estatus
Scritto il 22/07/2026
da Elena Muñoz

