Durante años las manchas, los virajes anaranjados y los tonos artificiales traumatizaron a toda una generación. Hoy, el autobronceador vive una segunda vida y se integra en la rutina diaria
El bronceado ideal es una contradicción en sí misma: favorece, pero envejece la piel; disimula imperfecciones, pero puede acentuarlas; es símbolo de estatus y, al mismo tiempo, motivo de burla. Con la llegada del calor vuelve la tentación de utilizar un autobronceador. Y también la duda, porque pocos cosméticos generan tanta desconfianza.

