La ultraderecha está logrando que Europa pierda el liderazgo que en su día tuvo en la transición ecológica
Si pasea estos días por París podrá ver el Sena convertido en un aliviadero improvisado de los calores que asolan la ciudad y las ventanas cubiertas con mantas térmicas para intentar detener el calor. Si lo hace por Leipzig, observará que el tranvía ha sido paralizado porque las altas temperaturas han derretido las juntas de las vías por las que circula. Si opta por visitar Londres comprobará que en Inglaterra y Gales se han cerrado escuelas, tiendas y centros comunitarios y se han suspendido trenes por la alerta meteorológica, la más grave de las lanzadas hasta la fecha.

