La UE se concibió como un intento de superar los Estados en un mundo regido por reglas liberales, pero que ha evolucionado por otro camino
El orden internacional que se construyó tras el final de la Guerra Fría parece definitivamente acabado. En los años noventa del siglo pasado, una vez producido el colapso del bloque soviético, Estados Unidos quedó como la única superpotencia. El mundo se volvió unipolar y bajo el dominio norteamericano hubo, por un lado, una aceleración de la globalización capitalista, y por otro, una expansión espectacular de los regímenes democráticos. Los problemas de seguridad quedaron reducidos al terrorismo, pasando a un segundo plano las tensiones geoestratégicas que habían marcado las épocas anteriores.

